miércoles, 11 de diciembre de 2013

Primeras fotos del II Taller de manualidades

La historia del Arca de Noé, según los capítulos 6 al 9 del libro del Génesis, comienza como sigue:

Yahvé observó que los hombres se estaban multiplicando sobre la faz de la Tierra y la maldad crecía en ellos y el propósito de su creación no se cumplía, por lo que decidió destruir esas generaciones.

Sin embargo, uno de sus habitantes era un sumo sacerdote llamado Noé. «Un hombre justo y cabal entre la gente de su tiempo», y decidió que a él le correspondería mantener el linaje de los hombres de aquella tierra. Yahvé dijo a Noé que construyera un arca (o barca), y que llevara con él a su esposa, a sus hijos Sem, Cam y Jafet, y a las esposas de éstos.

Adicionalmente, tenía que llevar de ciertos tipos de animales, hembra y macho, y en distinta cantidad: de los puros debía tomar siete parejas y de los impuros una sola pareja; y para suministrarles alimentos, le dijo que tomara y almacenara la comida necesaria.4

Noé no tenía los conocimientos ni las herramientas para construir tamaño proyecto de barco; Yahvé le proporcionó los conocimientos y las herramientas. El período que Noé tuvo para la construcción del arca, fue de 120 años y en un lugar desértico y apartado, lejos de todo cuerpo de agua, según la cronología bíblica. (Génesis 7:4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice.»5 ) Mientras construía el Arca, Noé y su familia fueron objeto de burlas diarias por parte de sus vecinos, quienes venían a hostigar y mofarse de cómo Noé construía un barco en pleno desierto, del cual el cuerpo de agua más cercano estaba a unos 15 km. de distancia y, adicionalmente, la lluvia en ese tiempo no existía o no era común.
Pintura del estadounidense Edward Hicks (1780-1849), que muestra a los animales embarcando de dos en dos.

Cuando Noé completó el arca, entraron con él su familia y los animales que le habían mandado. «Aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas del cielo fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches». El diluvio cubrió hasta las montañas más altas. y todas las criaturas de la Tierra murieron; sólo Noé y los que estaban con él en el arca sobrevivieron.7

Finalmente, después de muchos días, el arca se asentó en el monte Ararat, y las aguas retrocedieron por algunos días hasta que emergieron las cimas de las montañas. Entonces Noé envió a un cuervo que «salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra».

Luego Noé envió una paloma, que regresó porque no tuvo donde posarse. Noé envió de nuevo a la paloma y regresó con una hoja de olivo en su pico, y entonces supo que las aguas se habían retirado. Noé esperó siete días más y envió a la paloma una vez más, y esta vez el ave no regresó. Pero tuvo que esperar unos días más, entonces él, su familia y los animales salieron del Arca, y Noé ofreció un sacrificio a Yahvé, y Dios decidió que no volvería a exterminar a todos los seres vivos con aguas de diluvio, ni habría más diluvio para destruir la tierra.

Para recordar esta promesa, Yahvé puso un arcoíris en las nubes, y dijo: “Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne". Vivió Noé después del diluvio 350 años más y, finalmente, a la edad de 950 años, murió.




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