lunes, 26 de noviembre de 2012

Tanto monta...




 Isabel La CatólicaHoy se cumplen 508 años desde el día de su muerte



En innumerable ocasiones de veces hemos oído o utilizado la expresión "tanto monta, monta tanto" para referirnos, en el caso al que se aplique, que el orden no tiene importancia.

Pues bien, este dicho se remonta a tiempos de los Reyes Católicos (ver "La España de los Reyes Católicos"). La expresión original se reducía a "tanto monta", y la utilizaba Fernando II de Aragón como mote heráldico. En esta época (siglo XV - XVI) la frase implicaba que tanto importaba cortar el nudo gordiano como desatarlo y hace referencia a una leyenda sobre Alejandro Magno :



Esta leyenda cuenta que un campesino de Asia Menor llamado Gordias llevaba sus bueyes atados al yugo con unas cuerdas anudadas de modo tan complicado que era imposible desatarlas, de ahí que el nudo se llamara gordiano. Este hombre cumplió un augurio que promulgaba el hecho de que el futuro rey de Frigia vendría por la Puerta del Este acompañado de un cuervo que haría que se posase sobre su carro. Según las tradiciones, quien consiguiera desatar el nudo gordiano podría conquistar Oriente.


Alejandro Magno entre el 356 y el 323 a. C., en la imparable expansión de sus territorios, puso su vista sobre el Imperio Persa, de modo que al conquistar Frigia, tuvo que enfrentarse al reto de desatar el nudo. Este, solucionó el problema cortando el nudo con su espada. Según cuentan, esa misma noche hubo una tormenta de rayos, simbolizando, según Alejandro, que Zeus estaba de acuerdo con la solución, y dijo: "es lo mismo cortarlo que desatarlo".

Más tarde el mote heráldico de Fernando II "tanto monta" se extendió a "tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando" tomando como significado que ninguno de los dos Reyes Católicos tenía más poder que el otro.

Por otro lado, la guerra de Granada fue una contienda en la que participaron, militar y financieramente, aunque de manera desigual, castellanos y aragoneses, constituyendo la primera gran empresa común de la nueva monarquía.

Los Reyes Católicos:  La construcción del Estado Moderno


En 1469 tuvo lugar el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de AragónAmbos pertenecían a las familias reinantes en Castilla y Aragón. donde reinaban diferentes ramas de la dinastía Trastámara.

Unidad de España con los Reyes CatólicosTras morir Enrique IV estalló la guerra civil en Castilla. La hermana, Isabel de Castilla, que contaba con el apoyo de Aragón, y la presunta hija, Juana "la Beltraneja", apoyada por Portugal, se enfrentaron en un conflicto que culminó con la batalla de Toro en 1476 y la paz de Alcaçovas con Portugal en 1479. Isabel I era reconocida como reina de Castilla.

Ese mismo año de 1479, Fernando I era coronado rey de Aragón. Culminaba la unión dinástica entre los dos reinos más poderosos de la península. Los nuevos reyes se aprestaron a conseguir la unión peninsular bajo su corona.

En enero de 1492 culminó la conquista del reino nazarí de Granada. Acababa así  la Reconquista y la presencia musulmana en la península.

Con Portugal, las ya conocidos como Reyes Católicos, intentaron infructuosamente la unión matrimonial.
Finalmente, tras morir Isabel, Fernando el Católico conquistó Navarra en 1512. En 1515 se declaró la unidad de Navarra a Castilla.



Anteriormente, con la firma del tratado de Barcelona en 1493, Aragón había recuperado de Francia los territorios ultrapirenaicos del Rosellón y la Cerdaña, y, Castilla había concluido en 1496 la conquista de Canarias.

Había concluido el proceso de unificación de España. La unión era, sin embargo, una unión dinástica. Bajo los mismos monarcas, los distintos reinos siguieron manteniendo diferentes leyes e instituciones.

  • Los Reyes Católicos: la conquista del Reino Nazarí de Granada

Los restos de Isabel y Fernando que reposan en la capilla real de la catedral de Granada, son símbolo y testimonio de la capital importancia que tuvo la guerra y la conquista de Granada en el reinado de los Reyes Católicos. 
En lo que se refiere al reino de Castilla, la conquista de Granada ratificó la victoria de Isabel y Fernando en el conflicto de sucesión y aseguró su posición frente a la nobleza, a la que consiguieron hacer participar de forma masiva en la guerra. La guerra de Granada fue clave para desarrollar el sistema fiscal y la capacidad militar castellana y significó un momento clave en la forja del estado castellano moderno.
En la política internacional, la conquista del último reducto político de Al-Andalus significó asegurar el flanco mediterráneo de la Monarquía ante el empuje turco; asimismo, la toma de Granada dejó a los Reyes Católicos las manos libres para encarar con fuerza los otros frentes de su política exterior, especialmente su rivalidad con Francia en el Rosellón, Italia y Navarra.
Finalmente, la guerra y la conquista de Granada —hábilmente explotada por los propagandistas de la corona— sirvió para reforzar el prestigio de los nuevos monarcas. Así, en 1486, en pleno desarrollo de las operaciones militares, Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, hacía pública una profecía anónima que aseveraba que Fernando conquistaría no sólo Granada, sino también Africa hasta Etiopía, Jerusalén, Roma, las tierras de los turcos... hasta constituir un imperio universal.
La guerra, iniciada en 1482, estuvo marcada por el poderío militar cristiano y por las desavenencias internas en el reino musulmán.  El sitio final de la ciudad de Granada, de abril de 1491 a enero de 1492,  culminó con la rendición final de Boabdil, el último monarca del último reino musulmán de la península ibérica.
El reino de Navarra habia oscilado durante la Baja Edad Media entre la influencia francesa, la más predominante, y las ambiciones de las coronas aragonesa y castellana. A partir de 1451, la guerra civil entre dos facciones nobiliares: los agramonteses y los beaumonteses o beamonteses agravó la debilidad de un reino que había sido duramente golpeado por la crisis económica y las epidemias.
Fernando de Aragón, el Rey Católico, intensificó sus injerencias en Navarra apoyándose en el bando beamontés pese a que este bando había sido derrotado en la guerra civil navarra. Los agramonteses buscaron el apoyo de Francia y esto fue considerado por Fernando el Católico con un acto hostil.
La invasión tuvo lugar en 1512. Pese a la resistencia de la facción navarra aliada a Francia, la anexión se consolidó. En 1513, las Cortes de Navarra, convocadas en Pamplona, sólo con la asistencia de beamonteses, nombraron a Fernando el Católico rey de Navarra. El 7 de julio de 1515 las Cortes de Castilla en Burgos anexionaron el Reino de Navarra al de Castilla. El nuevo rey se comprometió a respetar los fueros del reino y así fue durante siglos: a pesar de su anexión a la corona de Castilla, Navarra conservó su propio ordenamiento jurídico, sus instituciones y su autonomía. 
 Con los Reyes Católicos protagonizaron una gran labor de fortalecimiento del poder de los monarcas. La tarea, iniciada durante los años de la guerra civil en Castilla, continuó a lo largo de todo su reinado. Isabel y Fernando pusieron fin al conflicto entre poder nobiliar y poder real que había caracterizado a la Baja Edad Media. 
Con los Reyes Católicos la autoridad de los monarcas fue restaurada y se consolidaron las instituciones de gobierno y la hacienda pública.

Otras medidas importantes fueron el control real de las Órdenes Militares (Santiago, Calatrava, Alcántara) y el fortalecimiento de la administración de la justicia, con dos Reales Chancillerías, sitas en Valladolid y Granada.

En la Corona de Aragón, debido a su tradición política "pactista"  el poder monárquico tuvo muchas más dificultades en fortalecerse. 
  • La proyección exterior: Política italiana y norteafricana

Mientras Castilla se lanzaba a la expansión atlántica y americana, los Reyes Católicos llevaron a cabo en Italia una política claramente heredera de la que había aplicado durante siglos la Corona de Aragón: enfrentamiento con Francia por el predominio en la península italiana.

Cerdeña y Sicilia estaban integradas en la Corona de Aragón y en Nápoles reinaba una rama bastarda de Alfonso V el Magnánimo. En un primer momento, Fernando el Católico y el monarca francés, Carlos VIII, buscaron una solución pactada. Fruto de esta actitud fue el Tratado de Barcelona (1493) por el que Aragón recuperaba el Rosellón y la Cerdaña. La ruptura, sin embargo, vino cuando Carlos VIII conquistó Nápoles en 1495. La reacción española fue inmediata y se enviaron tropas comandadas por un noble castellano, Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran CapitánTras una larga y compleja campaña militar, las tropas españolas incorporaron a la monarquía el reino de Nápoles en 1505. España se convertía en una gran potencia europea.


En el norte de África, los castellanos, enardecidos por la conquista de Granada, practicaron una política expansionista que buscaba neutralizar a los piratas berberiscos apoyados por la gran potencia del Mediterráneo oriental, el Imperio Turco. La conquista de Melilla (1497) y de Orán (1509), junto al establecimiento de protectorados en Bujía, Trípoli y Argel, parecía adelantar la conquista española del Magreb. 

Sin embargo, la derrota en las islas de Gelves frustró el sueño expansionista. La monarquía hispánica mantuvo algunas plazas fuertes en el norte de África pero no consiguió acabar con la piratería berberisca. 
Las fronteras, muros de la Historia
  • El descubrimiento de América

Confirmación de las Capitulaciones de Santa Fe. 1497
1497, abril, 23. Burgos

Privilegio de los Reyes Católicos en el que confirman las capitulaciones concertadas con Cristóbal Colón en Santa Fe el 17 de abril de 1492. Traslado realizado sobre los originales de Colón, en Sevilla, el 15 de marzo de 1498, incluido en el Libro de los Privilegios de Veragua de Cristóbal Colón.

Archivo General de Indias. Patronato,295, N.98, folios 8 recto – 10 verso



La expedición de Colón llegó el 12 de octubre de 1492 a las Antillas. El 5 de diciembre de 1492 Colón llegó a la isla de La Española, actualmente dividida en dos países, Haití y República Dominicana, y estableció allí la primera colonia europea en el nuevo mundo.

Posteriormente en diversos viajes, los españoles fueron explorando y estableciendo pequeñas colonias, primero en el archipiélago de las Antillas, después en Tierra Firme, es decir, el continente americano.

Muy pronto surgió la polémica con Portugal, la otra potencia expansionista del período, sobre el derecho de cada Corona a expandirse hacia el occidente. Los Reyes Católicos proclamaron sus derechos sobre las nuevas tierras, pero tras la intervención arbitral del Papa (Bula Inter Caetera en 1493), ambas Coronas llegaron finalmente a un acuerdo. Por el Tratado de Tordesillas (1494), España y Portugal se dividían el mundo. Todas las tierras situadas trescientas leguas al oeste del archipiélago de Cabo Verde serían conquistadas por Castilla, mientras que los territorios al este de esa línea podrían ser colonizados por Portugal. Este acuerdo legitimó la colonización portuguesa en Brasil.

Los dos momentos más importantes en el proceso de conquista fueron la invasión del imperio azteca o mexica, en el actual México, por Hernán Cortes entre 1519 y 1521, y la del imperio incaico del Perú por Francisco Pizarro en 1532-1533.

El objetivo de los colonizadores españoles fue desde un principio la explotación económica del territorio conquistado y la cristianización de los indios. Las violencias del proceso de conquista dieron lugar a un vivo debate en España. Fray Bartolomé de las Casas, monje dominico, se convirtió en la voz crítica contra los desmanes producidos durante la conquista y la colonización.

El sistema de colonización utilizado en los primeros momentos del Imperio español fue la encomienda. La encomienda fue establecida como un derecho otorgado por el Rey (desde 1523) en favor de los españoles colonizadores (encomenderos). El español cobraba los tributos que los indígenas, como súbditos del Rey, debían pagar a la corona y, a cambio, debía cuidar del bienestar de los indígenas en lo espiritual y en lo terrenal, asegurando su mantenimiento y su protección, así como su adoctrinamiento cristiano.

Sin embargo, en la realidad se produjeron múltiples abusos y el sistema derivó en formas de trabajo forzoso o no libre, al reemplazarse, en muchos casos, el pago en especie del tributo por trabajo en favor del encomendero.

La colonización española se caracterizó, a diferencia de otras, desde un principio por el mestizaje. La población europea se mezcló con los indígenas americanos (mestizos) y la población esclava traída de África (mulatos). El mestizaje no impidió que la sociedad colonial tuviera una estructura claramente racial con la población blanca en la cúspide social.

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Fuente: historiaanegdotica.blogspot.com, historiadoreshistéricos.com, historiasiglo20.org


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Madrid acogerá del 16 de noviembre al 16 de diciembre en el Ateneo de Madrid una exposición que recorre ocho siglos de historia a través de la reproducción de obras maestras de las mejores bibliotecas del mundo, clones de manuscritos y códices que nunca podrán abandonar las vitrinas de las instituciones que los conservan, entre ellas la British Library, Biblioteca Nacional de Rusia, Morgan Library & Museum, Metropolitan Museum of Art, Bibliothèque Nationale de France, Museo Arqueológico Nacional de Madrid o la Biblioteca Nacional de España.

  • Ateneo de Madrid
  • C/ Prado, 19
  • 28014 Madrid
  • Tel. 914 291 750
  • www.ateneodemadrid.com
  • Horario:
  • Todos los días de 11:00h a 15: 00h y de 16:00h a 21:00h






REGALANOS 20 LÍNEAS DE TÍYa estamos recibiendo los primeros textos que conformarán un libro sobre el pasado... fb.me/1OCNRzXWU
— Biblioteca de Lorca (@Bibliotecalorca) noviembre 12, 2012

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